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martes, 19 de enero de 2010

Haitianos denuncian ocupación tras llegada de tropas EEUU a Palacio Nacional

Puerto Príncipe, (AFP).- Centenares de haitianos asistieron este martes, entre la resignación y la ira, al impresionante aterrizaje de varios helicópteros de tropas estadounidenses en el Palacio presidencial, en un acto considerado por muchos una pérdida de la soberanía.

"Es una ocupación. El palacio es el país, representa nuestro poder, es nuestro rostro, nuestro orgullo", critica Feodor Desanges.

Una semana después del terremoto que devastó la capital haitiana y dejó entre 100.000 y 200.000 muertos, esta fue la primera vez que los haitianos pudieron observar a las tropas enviadas por Estados Unidos en el centro de la ciudad.

"No los he visto distribuyendo comida en el centro de la ciudad, donde la gente necesita urgentemente agua, alimentos y medicamentos. Esto se parece más a una ocupación", lanza Wilson Guillaume, estudiante haitiano de 25 años.

Al menos cuatro helicópteros trasladaron a alrededor de un centenar de soldados paracaidistas de la 82ª división aerotransportada hasta el interior del recinto, ante la mirada atónita de centenares de haitianos, que perdieron sus casas en el sismo y viven como refugiados en los jardines que rodean el palacio.

"El problema es que nuestro gobierno no es bueno. Lo que está ocurriendo hoy en Puerto Príncipe es una vergüenza para la historia y la independencia de Haití", agrega Feodor Desanges.

Las tropas estadounidenses, apostadas hasta el momento en los alrededores del aeropuerto, trajeron consigo abundante agua y comida al palacio, aparentemente con la intención de instalar una pequeña base de apoyo.

Tras las rejas del recinto, centenares de haitianos, muchos de ellos niños, gritaban a los soldados que les dieran agua y comida al verlos descargar sus provisiones.

"¿Vinieron a ayudarnos? ¿Nos traen ayuda ya?", preguntaban los damnificados por el sismo, apretados unos contra otros contra los barrotes de hierro que protegen el recinto.

Una hora después, los soldados abandonaron a pie el palacio para custodiar el hospital general de Haití, desbordado por los heridos.

A su paso, los gritos de "bienvenidos" y "gracias" se mezclaban con los de "váyanse a casa" y "no nos ocupen".