EFE. Reportaje. La mayoría de los que han
sufrido una interrupción sanguínea en el cerebro no lo detectaron y retrasaron el tratamiento. Es crucial conocer los síntomas de un derrame, le mostramos los más significativos.Un derrame cerebral, también conocido como “accidente cerebrovascular”, “apoplejía” o “ataque cerebral”, ocurre cuando el cerebro no recibe suficiente aporte de sangre.
Sucede porque un coágulo proveniente de otra parte del cuerpo tapona un vaso sanguíneo o arteria cerebral, o bien porque una arteria sangra dentro del cerebro o alrededor de este órgano.
Este trastorno grave ocasiona la muerte de las células cerebrales, e incluso lleva al fallecimiento a muchas personas adultas. En algunos casos, los accidentes cerebrovasculares cambian la forma en que el afectado piensa, habla, ve y se mueve, e incluso pueden dificultarle que cuide de sí mismo o mantenga un trabajo.
Por ello, es importante conocer los signos de alarma temprana de este trastorno circulatorio, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa una de las principales causas de muerte en algunos países y ocasiona aproximadamente dos millones de víctimas cada año.
La “buena noticia” respecto del derrame, es que si se detecta a tiempo, se actúa rápidamente y se toman las medidas clínicas adecuadas, pueden minimizarse su impacto en el cerebro. Además, muchas personas que han sufrido un episodio de este tipo, consiguen recuperar algunas o todas sus capacidades, mediante las terapias de rehabilitación del habla y física. La “mala noticia” es que la mayoría de la gente que ha padecido un derrame cerebral, o interrupción de flujo sanguíneo al cerebro, no saben lo que les está ocurriendo cuando lo sufren o no le dan la importancia que merece.
Por ello, los expertos recuerdan la importancia de conocer cuáles son los síntomas que obligan a acudir a una sala de urgencias, sin pérdida de tiempo. Una persona puede estar sufriendo una posible apoplejía si padece los siguientes síntomas:
1. Entumecimiento súbito, debilidad o parálisis en la cara, brazo o pierna, a menudo en un lado del cuerpo.
2. Inconvenientes para hablar o entender el lenguaje.
3. Problemas con la visión de uno o ambos ojos.
4. Dificultad repentina para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o falta de coordinación.
5. Dolor de cabeza repentino y severo sin causa conocida.
6. Confusión y problemas de memoria o percepción.




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