Pero a los ojos de un extranjero, la organización británica que hizo la encuesta está en lo cierto, ya que si hay algún pueblo que disfruta de la vida plenamente, y con muy poco dinero, es el dominicano.
Los domingos al atardecer, por ejemplo, cualquier hijo de vecino puede acercarse a la turística Zona Colonial, donde supuestamente descansan los restos de Cristóbal Colón, sentarse en las cómodas sillas de plástico provistas por el gobierno y escuchar durante cuatro horas a la orquesta Bonyé, formada por músicos sexagenarios especialistas en los ritmos cubanos, dominicanos, puertorriqueños y jamaiquinos, frente a las ruinas del que fuera el convento de San Francisco, sin tener que pagar un centavo. Seguir en Almomento




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