El tema del aborto ha desatado en el país una amplia controversia por los cambios que se pretendía introducir a la Constitución de la RepúblicaEn la ardua vorágine pro y antiabortista no se ha dado el lugar que corresponde a los abortos ocultos y que no sólo hacen mayoría, sino que parecen desconocerse como realidad creciente.
Ocurren a la luz de embarazos indeseados, en razones económicas, divorcios inesperados, violaciones y otras circunstancias que signan sus procedimientos.
Ocurren en el país diariamente y se calcula su número en una cifra de seis dígitos, lo cual tipifica el desastre social.
No hay estadísticas totalmente confiables, no hay la admisión de esa realidad, no hay discusiones serias y la pasión se traga el problema en sus dimensiones reales, libres del dogma, de la Constitución y la sinceridad.
Pero se sabe que su número es, efectivamente, bastante alto a la luz del desorden ético social que hay. Seguir en el Nacional




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